Se abre el telón y que empiece el teatro: Fausto o la pasión según Margarita

CRÓNICA

Por Valentina Brebbia

          En esta versión, Fausto, viejo y enfermo, le ofrece su alma al diablo, a cambio de juventud y una mujer joven y bella: Margarita pero con una vuelta de tuerca inesperada. 

        Este jueves 4 de noviembre en el teatro Príncipe de Asturias de la ciudad de Rosario, se llevó a cabo la clásica pieza teatral de Goethe, “Fausto o la pasión según Margarita” en el marco del festival internacional de artes escénicas “Cruzar el Río”. La obra dirigida por Gustavo Guirado, interpretada por Edgardo Molinelli, Paula García Jurado, Anahí González Gras y producida por Yanina Mennelli, deslumbró en el predio cedido por el Centro Cultural Parque España.
 


   La obra protagonizó la primera pieza teatral del festival atrayendo a un interesante y variado público colmado de aficionados por el teatro y por los eventos culturales alentados por la Municipalidad de Rosario, organizadores y estudiantes de carreras como Comunicación Social y Lic. en Gestión Cultural. Respetando los protocolos, esperaban ansiosamente el momento de ingresar después de la larga y pesada espera para volver a colmar teatros que trajo consigo la pandemia. Cabe destacar además la correcta aplicación de los protocolos y la excelente gestión por parte de la organización del festival. 

     Una vez sentados en las butacas, presenciando la función los espectadores se adentran en las múltiples sensaciones que transmitía la impecable actuación e interpretación de los actores. Al tratarse de una obra en la que no existen cambios de escenografía o de un intercambio amplio de actores -ya que solo son tres los que conforman toda la obra- su desempeño, es el más destacable.

    Colmando cada escena de extensos monólogos e intercambios divertidos entre ellos, llevan toda la obra adelante. Juegan con la imaginación del público dando a entender conceptos a través de los diálogos y las interpretaciones, consiguiendo que uno pueda viajar por su mente más allá de lo que nos muestran los límites del escenario. 

      Entre la audiencia, podían percibirse un mar de sensaciones que iban fluctuando a lo largo de toda la obra, aunque, sin dudas el factor a destacar eran las risas al unísono y los silencios de atención expectante de todos los presentes. Además del lenguaje poético mechado con pretenciosas metáforas que mantenían los diálogos de los personajes, existía también un lenguaje verbal y corporal muy burdo que contribuía a las carcajadas del público.

       También acompañaron los momentos de tensión y de incomodidad que traían consigo las escenas y referencias sexuales que se mantuvieron durante toda la obra. Finalmente, el sufrimiento y la agonía compartido por los tres personajes en distintos momentos de la puesta se transmitía a la audiencia de manera muy real. 

     La experiencia de estar en el teatro observando la maravillosa puesta que tenía para ofrecer el Festival Cruzar el Río fue sin dudas enriquecedor para todos los presentes y recuerda una vez más, la importancia y la necesidad imperante de contar con estos espacios en nuestra ciudad que sin dudas aportan al desarrollo cultural de la misma. La espera se hace entonces ansiosa para saber qué más tiene para ofrecer el festival de teatro independiente “Cruzar el Río” en los días subsiguientes. 

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