Ensayo sobre la pérdida, una experiencia de lo primitivo
CRÍTICA
Por Matías Salvatierra
La obra dirigida por Alejandra Valdés le pone el cuerpo al regreso a escena y observa la pérdida con los ojos abiertos, bien de cerca, sin asco
Dirigida por Alejandra Valdés, la puesta propone una experiencia en la que lo primitivo es nodal. Cuerpos, goce, exceso y potencia se manifiestan en cada músculo de los actores brindando figuras excéntricas que manifiestan los distintos estados anímicos de los personajes.
Además de cuerpos, sin embargo, distintos elementos contribuyen al argumento de la obra: la presencia de un bloque enorme de hielo en el fondo sugiere pensar en la desintegración lenta y minuciosa de la materia, como así también, lo fría que puede ser la pérdida. De todas formas, la trama no deja de estar abierta a interpretaciones diversas que la hace aún más atractiva.
Esta disputa de sensaciones y sentidos, asimismo, es acompañada por música y sonidos que amplifican la experiencia de tensión.
“Ensayo sobre la pérdida” es una obra intensa, que agota y termina con cuerpos cansados, consumidos y realizados. Al final de la misma, no queda nada más que el ruido del bloque de hielo derritiéndose.
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