Hasta la próxima: concluyó la primera edición de Cruzar el Río

 El cierre del Festival Internacional de Artes Escénicas Cruzar el Río se vivió en la noche del 7 de noviembre sobre el escenario y en las butacas del Teatro Príncipe de Asturias del Parque España

Por Costanza Grosso


Para concluir con los cuatro días del Festival Internacional de Artes Escénicas Cruzar el Río, el escenario del Teatro Príncipe de Asturias del Parque España recibió el viernes 7 de noviembre a los organizadores del evento, quienes se despidieron e hicieron de presentadores de “Concierto Clap”. El espectáculo deslumbró al público y supo hacerlo partícipe desde las butacas. Sin necesidad de mediar palabra, los artistas se hicieron comprender por medio de sus cuerpos y provocaron carcajadas constantes.

Los organizadores del Festival Julia Logiódice, Dannae Abdalla, Mayra Sánchez y David Gastelú dieron la bienvenida a todes expresando la felicidad compartida por haber logrado aquello que en un momento solo estuvo en sus cabezas. Se mostraron totalmente agradecidos hacia sus compañeres actores, actrices y cirqueres por la alegría con la que participaron e hicieron “este sueño colectivo posible”.

Mayra Sánchez recordó a los presentes que el objetivo del festival es “abrir nuevos circuitos de circulación para las artes escénicas en Rosario”, para así hacerlo sustentable y sostenible en el tiempo. Luego remarcó: “Nuestro deseo es que esto crezca, que se replique en nuevos espectadores, con nuevos espectáculos y más compañeres que puedan participar de este evento”.

Ya para finalizar señaló que lo que se necesita es público que valore el teatro, aquello que demanda muchísima entrega por parte de organizadores, participantes, sonidistas y las tantas personas que ponen el cuerpo. Agradecidos, felices y cansados se despidieron con un “hasta la próxima”.

Bajaron del escenario envueltos en aplausos y abrazos cargados de emoción, para dar lugar a ”Concierto Clap”, una obra de la agrupación Ópera Clap protagonizada por Javier Casali, Mariano Gomez Grandis y Manuel Carey. Los artistas desplegaron un espectáculo donde lo corporal siempre estuvo en primer plano: el cuerpo para bailar, para recrear, para hacer música y cantar. Con esta consigna el público fue partícipe por medio de sus manos, aplaudiendo, palmeando o golpeando sus piernas, dependiendo de qué demandara el personaje de Javier.

Las personalidades de cada intérprete parecían responder a una dinámica de hermanos. El mayor, aquel que da las órdenes y espera que todo se haga a su manera, el del medio que sigue al pie de la letra las indicaciones, busca destacar de vez en cuando y ayuda al pobre menor a que cumpla con lo demandado, aunque evidentemente este prefiera hacer las cosas a su manera, tal vez un tanto excéntricas. 

Una actuación que resultó por demás divertida, y a pesar de no utilizar música ni palabras, si acaso balbuceos y onomatopeyas, las risas del público fueron las musicalizadoras constantes de la obra que todos supieron comprender.

Una muy acertada elección para dar cierre al festival con una ovación de aplausos, que como dijeron los actores al finalizar: el público es lo más importante, porque sin ellos “esto no sería posible”.

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