Había una vez... ustedes, vos y yo
La última tarde del Festival Cruzar el Río “Babka y el gran viaje al pequeño libro” presentó su función número 50 e invitó al público a encontrarse con uno mismo.
CRÓNICA
Por Costanza Grosso
El domingo 7, en el marco del Festival Cruzar el Río, el Galpón 15 se llenó de infancias, padres y adolescentes, expectantes a lo que Pali Díaz, a través de la dramaturgia, actuación y títeres, con la dirección de José Guirado y María Paz Alarcón, tenían para ofrecer. La obra, que cumplió 50 funciones, duró 55 minutos, casi una hora de risas y enternecimiento.
En el escenario se puede apreciar en todo momento a Babka, una anciana adorable con ganas de vivir aventuras a través de las palabras. Siempre en compañía de su libro y su peculiar forma de hablar, despliega distintos escenarios que acompañan a la mente a viajar, divertirse y reflexionar.
Al principio y a lo largo de la obra, la música, a cargo de Débora Castillo, resulta el acompañamiento perfecto. Babka siente los acordes y se divierte con ello, juega lanzando la melodía al público, al techo, tragándosela y despidiendola por medio de un gas que causa la risa de los más pequeños, dirigiendola cual director de orquesta para transmitirle a su máquina mágica la fuerza que le falta.
Figuera Celeste
La primera que se cuenta es una historia de príncipes y princesas reversionada. Donde él, como buen hombre, pasa por miles de travesías para encontrar a la pobre muchacha hechizada, la cual en realidad yace tranquila en su habitación, sin intenciones de ser besada por un desconocido y menos aún casarse con él. El diálogo que se desarrolla entre los dos personajes rompe con la típica historia para niños, dejando un mensaje enriquecedor sobre el consentimiento y las formas sanas de vincularse.
Visualmente la escena acompaña el guión, cada personaje es caracterizado eficazmente y, a pesar de que saber que hay una sola persona en el escenario, en un momento podría jurar que se ven tres: el príncipe enredado en sus palabras, la princesa tratando de sacárselas de encima, y Babka, desarmando el lío y recomendándole terapia al príncipe para que trabaje sus ideas y se vuelva “un ser más empático y sensible con todos los seres”.
La anciana utiliza su máquina y el libro se vuelve enorme, sorprendiendo al público con los escenarios que se pliegan y despliegan entre sus hojas. En el primero se encuentra una princesa, que Babka harta de sus historias, la convierte en ave y de una manera didáctica la elimina de escena, para así volverse la protagonista. En esta escena necesita la ayuda de su público, que ya habría participado cantando, repitiendo vocales y haciendo palmas, pero en esta ocasión la tarea asignada es encontrar la solución a un problema. Para ello los niños, con su creatividad y energía, dieron varias posibilidades, gracias a Pali quien supo en todo momento guiarlos y tratar con ellos, afrontando el protocolo COVID y los imprevistos sin correrse del personaje.
La obra sorprendió con un show de marionetas y de luces, donde hubo referencias políticas que causaron la risa cómplice de los adultos y tropezones que despertaron la alegría de los niños, con la aparición de un nuevo personaje que se ganó el corazón de todos. El espectáculo de luces resultó un poco largo teniendo en cuenta que ya habían transcurrido cuarenta minutos desde el inicio, pero remontó al final cuando la imagen viajó proyectada por todo el galpón, desde el techo a las paredes y de las paredes al telón.
Para finalizar la tarde de cuentos, el nuevo personaje, Babka y el público protagonizaron la historia de amor más pura del día: “Había una vez ustedes, vos y yo”. Cerrando con un mensaje fuerte y hermoso para las infancias, y un recordatorio importante para adolescentes y adultos.
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