CRÓNICA
Por Alondra Tonelli
La pasada noche del 04 de noviembre se dio comienzo al Festival Internacional de Artes Escénicas “Cruzar el Río”. Si bien el clima no ayudaba a formar un ambiente seguro y acogedor, su anfitriona sí logró hacer de ese espacio un lugar cálido para los espectadores. Luego de la presentación y agradecimientos, se llevó a cabo el primer número escénico del evento, “Mover la Escena”.  |
| Foto: Carolina Espeleta. |
El acto consistió en un espacio de formación y montaje, donde los intérpretes mostraron sus sentimientos a través de la expresión corporal. Los colores fluorescentes y los llamativos trajes fueron una parte importante del show, ya que estuvieron acompañados por un escenario en donde las luces ayudaban a que se lucieran más sus artistas.
Detrás de la puesta en escena se encontraba una pantalla, en la que de a ratos se podía ver como las frases que se leían iban cambiando al ritmo de la escena. Una vez que entraron los participantes al escenario, el público quedó sorprendido, todos los espectadores se olvidaron del clima y prestaron atención al espectáculo. Relatos acompañados de baile, de sonidos, de música, con el cuerpo siempre en primer plano.
“Helena Corré” mostraba la pantalla, y todos corrieron, la lectora rompió el relato que leía anteriormente y se hizo el silencio. La luz, que anteriormente era azul, paso a ser roja, llenando el lugar de incertidumbre y sentimientos extraños. El público se concentró en el momento, sus cuerpos permanecieron quietos, expectantes, ¿qué pasará?
Volvió a sonar música, y en el centro del escenario se formó una fiesta en donde de a poco este fue quedando vacío, dando fin al show.
La constante amenaza de lluvia seguía allí ahora acompañada del frío que había comenzado a ser parte del momento, pero no era todo. El sentimiento de lo que acababa de ocurrir frente al público se podía sentir. Alegría, incertidumbre, pero si hay algo que a mi me llamó la atención fue una frase que dijeron antes de retirarse: “Hace lo que quieras” Somos todos lo mismo.
Ese texto, corto pero muy simbólico, me llevó a pensar en lo que hacen los artistas, y en como son juzgados al actuar, al sentir su cuerpo y sus emociones, por ser parte de un evento cultural tan importante como es el teatro. Ellos solo se están expresando.
Me quedo con una obra llamativa, colorida e impactante, y contestando a la pregunta planteada en la obra, ¿cómo suena un cuerpo? Bueno, si lo sentís, suena.
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